vie 5a. Sem cuaresma (Id=242)
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Antífona de Entrada


Piedad de mí, Señor, que estoy en peligro; líbrame de los enemigos que me persiguen; Señor, que no me decepcione de haberte invocado.

Miserére mihi, Dómine, quóniam tríbulor; líbera me et éripe me de mánibus inimicórum meórum, et a persequéntibus me. Dómine, non confúndar, quóniam invocávi te.


[Misa]


Oración Colecta


Oremos:
Perdona, Señor, nuestras culpas, y que tu amor y tu bondad nos libren del poder del pecado al que nos ha sometido nuestra debilidad.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.


[Misa]


Primera Lectura

El Señor está a mi lado como guerrero poderoso


Lectura del libro del profeta Jeremías
20, 10-13

En aquel tiempo oía el cuchicheo de la gente:
"¡Terror por todas partes!
¡Denúncienlo, vamos a denunciarlo!"
Todos mis familiares espiaban mi traspié:
"Quizá lo podamos engañar, lo vencemos y nos desquitamos de él".
Pero el Señor está conmigo como un guerrero poderoso; mis perseguidores caerán y no me vencerán, quedarán avergonzados por su fracaso, sufrirán una humillación eterna e inolvidable.
¡Oh Señor todopoderoso, que examinas al justo, que ves el interior del hombre y sus intenciones, haz que yo vea cómo te vengas de ellos, porque a ti he confiado mi causa! Canten al Señor, alaben al Señor, que libró al pobre del poder de los perversos.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.


Salmo
Responsorial

Sal 17, 2-3a.3bc-4.5-6.7


El Señor salva a los humildes.

In tribulatione mea invocávi Dóminum, et exaudívit me.



Yo te amo, Señor, mi fuerza. El Señor es mi roca, mi defensa y el que me libra.
El Señor salva a los humildes.
In tribulatione mea invocávi Dóminum, et exaudívit me.



Mi Dios, la peña en que me refugio y mi escudo, mi fuerza salvadora y mi fortaleza. Invoco al Señor, digno de alabanza, y él me salva de mis enemigos.
El Señor salva a los humildes.
In tribulatione mea invocávi Dóminum, et exaudívit me.



Los lazos de la muerte me envolvían, me asustaban torrentes destructores; los lazos del abismo me apresaban, la muerte me tenía entre sus redes.
El Señor salva a los humildes.
In tribulatione mea invocávi Dóminum, et exaudívit me.



En mi angustia clamé al Señor, grité a mi Dios pidiendo auxilio. El escuchó mi voz desde su templo, mi grito llegó hasta sus oídos.
El Señor salva a los humildes.
In tribulatione mea invocávi Dóminum, et exaudívit me.


Aclamación antes del Evangelio

Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Tus palabras, Señor, son espíritu y vida. Tú tienes palabras de vida eterna.
Verba tua, Dómine, spíritus et vita sunt; verba vitae aetérnae habes.

Honor y gloria a ti, Señor Jesús.


Evangelio

Intentaron apoderarse de él, pero se les escapó de las manos


† Lectura del santo Evangelio según san Juan
10, 31-42


Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, los judíos volvieron a tomar piedras para tirárselas. Jesús les dijo:
"He hecho ante ustedes muchas obras buenas por encargo del Padre. ¿Por cuál de ellas quieren apedrearme?"
Le contestaron los judíos:
"No es por ninguna obra buena que queremos apedrearte, sino por haber blasfemado. Pues tú, siendo hombre, te haces Dios".
Jesús les respondió:
"¿No está escrito en su ley: Yo les digo: ustedes son dioses? Pues, si la ley llama dioses a aquellos a quienes fue dirigida la palabra de Dios, y lo que dice la Escritura no puede ponerse en duda, entonces, ¿con qué derecho me acusan de blasfemia sólo por haber dicho: "yo soy Hijo de Dios", a mí, a quien el Padre consagró y envió al mundo? Si no hago las obras de mi Padre, no me crean, pero si las realizo, acepten el testimonio de las mismas aunque no quieran creer en mí. De este modo reconocerán que el Padre está en mí y yo en el Padre".
Así pues, intentaron de nuevo detener a Jesús, pero él se les escapó de entre las manos.
Jesús se fue de nuevo a la otra orilla del Jordán, al lugar donde anteriormente había estado bautizando Juan, y se quedó allí. Acudía a él mucha gente, que decía:
"Es cierto que Juan no hizo ningún signo, pero todo lo que dijo de éste era verdad".
Y en aquella región muchos creyeron en él.
Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.


[Misa]


Oración sobre las Ofrendas


Que tu ayuda, Padre misericordioso, nos haga dignos de acercarnos a tu altar, a fin de que la continua participación en este sacrificio nos obtenga la salvación.
Por Jesucristo
, nuestro Señor.
Amén.


[Misa]


Prefacio

La fuerza de la cruz


En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque en la pasión salvadora de tu Hijo el universo aprende a proclamar tu grandeza y, por la fuerza de la cruz, el mundo es juzgado como reo y el Crucificado exaltado como juez poderoso.
Por eso,
ahora nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ángeles y los santos diciendo:

[Misa]


Antífona de la Comunión


En su propio Cuerpo, Cristo subió nuestros pecados a la cruz para que, muertos a nuestros pecados, empecemos una vida santa. Por sus heridas hemos sido curados.

Iesus peccáta nostra pértulit in córpore suo super lignum, ut, peccátis mórtui, iustítiae vivámus; cuius livóre sanáti sumus.


[Misa]


Oración después de la Comunión

Oremos:
Que la fuerza de este sacramento que nos une a ti, Señor, no nos abandone nunca y aleje siempre de nosotros todo mal.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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